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01 marzo 2024

 


Andalucía es mi matria, una matria a la que estoy unida por un resistente cordón umbilical, imposible de quebrantar, la matria de la que nunca quise apartarme a pesar de las oportunidades que se presentaban fuera, es mi fuente de inspiración, el faro que me señala siempre el puerto a donde volver cuando estoy lejos, un sentimiento tan profundo como difícil de describir, es un poema infinito, un compás propio, una seguiriya que no encuentra consuelo, un bálsamo para el dolor, un sueño, un aroma único, una herida abierta, una realidad que no me gusta y que lucho por cambiar, una forma de vivir y de relacionarme con el mundo, una identidad de maravillosa mezcla humana como pocas, es una tierra que gestó cuatro culturas y supo parirlas en una sola como en ningún otro lugar del mundo, es Infante y su ideal, es el acento que amasan los siglos en los pueblos milenarios, es un constante anhelo de consciencia despierta en nuestra gente, es saber celebrar la vida en primavera, es la memoria de sus hijos cruelmente expulsados, es la histórica rebelión campesina de sus jornaleros, es una larga lista de expolios, es sabiduría popular, es gente de barrio charlando sentada en las puertas en  noches de verano, es un venir de Ronda buscando la flor del pueblo, esa flor de mayo que sigue sin florecer, es la valentía de un Quejío andaluz que derribó clichés y tópicos para mostrar la Andalucía que ocultaban y que nos robaban para venderla como bisuteria y que cambió la historia del teatro y del flamenco, es un 4 de Diciembre, es una tierra nunca entendida por quienes nunca miran las estrellas, es una revolución pendiente, una conquista castellana que quiso apagarnos, una maldita pobreza que no corresponde a esta tierra rica, una utopía a la que alguna vez nos acercaremos,  un dolor jondo y heredado  que me llega desde la noche de los tiempos, una brújula que me señala el sur para que no me pierda, es una gran historia no contada, es la solidaridad de los humildes y la grandeza de los pueblos que fueron luz , es una forma de resistencia, es el alimento de mi alma, un refugio en tiempos de tormenta, una blanca y verde esperanza que alumbra mi horizonte, Es mi Andalucía, mi país, mi tierra, la casa desde donde puedo ver todo el planeta. 




04 marzo 2022

Carta a Blas Infante, 28 F 2022

                                   CARTA A BLAS INFANTE: CASARES 28F 2022



 Otro 28 F Blas, flores y recuerdos de tu pueblo y de tu gente. Estamos aquí, al lado de la casa donde naciste, donde estabas destinado a nacer para convertirte en el faro de luz que indica el camino cierto para que no andemos perdidos y naveguemos hacia buen puerto. Parece como hubieras querido venir al mundo en el alto de estas montañas para divisar y sentir a Andalucía entera.

Fuiste, eres, un hombre andaluz de Casares adelantado a tu tiempo, incluso adelantado a nuestro tiempo porque tus palabras y tus sueños hoy siguen siendo aún necesarios para sobrellevar el callado dolor de esta tierra andaluza, para no perder la esperanza y para no dejar de trabajar por una Andalucía mas consciente y más justa para los que menos tienen.

En este siglo XXI, sigues siendo un hombre del presente y del mañana porque pocos como tú supieron entender el alma de este país andaluz que tiene en su lista de “pendientes” el coraje de levantarse de nuevo para exigir y ganar el lugar que le corresponde por justicia y por historia y darle una gran patada a la nostalgia, a la pena, a la manipulación y a la resignación.

Aquí estamos celebrando una autonomía ganada a pulso por tu pueblo, no importa que los medios no se hagan eco de esta conquista de Andalucía, de esta hazaña política del pueblo andaluz que tuvo su origen un cuatro de diciembre de 1977 y de la que nadie da noticias. Como si fuera una autonomía mas del resto del Estado. Y no, no lo es. El 4 D y el 28F fueron fechas claves, una demostración clara de que nuestra dignidad como pueblo no la pueden pisotear como intentaron hacer aquellos que menospreciaban nuestra capacidad de reacción ante el agravio histórico.

Este 28 F es un día en el que no debemos olvidar cual es su verdadero sentido, su razón de ser. El pueblo andaluz supo cambiar en la calle el destino político que le tenían diseñado, como siempre desde Madrid, y en un 4D, con Andalucía tiñendo las calles de verde y blanco, buscando lo suyo, para sorpresa y aviso a todos y un 28F superando todas las trabas, todos los obstáculos, todas las pruebas leoninas, crueles, que nos pusieron para dejarnos , de nuevo, marginados, fue capaz de darle un giro al destino y no permitir ser menos que los que querían ser mas. De tu a tu, que los andaluces, cuando nos empeñamos, lo conseguimos. Y ,entonces, conseguimos. No lo olvidemos, no dejemos que nos cuenten que no fue el pueblo andaluz quien consiguió su autonomía, este 28F fue por obra y gracia de los y las andaluzas. Después vinieron los esfuerzos políticos de los andalucistas en el Congreso para que ese triunfo del pueblo andaluz se materializara en documentos pero jamás podría haber sido si no es la gente andaluza la que se levanta.

Por eso, no puedo venir en este día a dulcificarte Blas, vengo a reivindicarte que es para lo que deben servir estas fechas, que no pueden ser banales ni sólo un día de fiesta en el calendario. Estas fechas deben servir para ejercitar nuestra memoria , seguir ganándole la batalla al olvido, plantarle cara al presente y conquistar el futuro.

Hace ya 42 años de aquel 28 de Febrero y tras tantos años de democracia, sigue estando vigente tu palabra, tristemente vigente porque muchos de los hijos e hijas de esta tierra están sumergidos en la realidad del trabajo precario, nuestros jóvenes universitarios , o no, siguen emigrando, teniendo que dejar sus pueblos, sus ciudades, su familia para poder vivir con cierta dignidad o ejercer las profesiones que aquí no pueden tras tantos años de estudios y preparación. Ya no se van en trenes oscuros sino en esos de alta velocidad o aviones low cost pero que no por ello dejan de ser emigrantes que salen de esta tierra rica a tierras menos ricas que ésta pero más afortunadas en su destino.

Te recordamos en este 28F sin complejos y sin tapujos y en todas las maravillosas hablas andaluzas, las que sesean, las cesean, las que zezean, porque nuestra lengua es seña de indentidad a la que no renunciamos y porque tu recuerdo es el recuerdo de hombres y mujeres andaluzas firmes en sus ideas y en el amor incondicional a este país andaluz , porque la realidad de este 28 F de 2022, manda y manda con la dureza de sus datos.

Tenemos motivo para seguir reivindicándote porque , cada año, cada 28 de Febrero, aunque quieran hacernos ver lo contrario, vamos perdiendo un poco más de esa consciencia de pueblo que tanta falta hace como arma cultural y social contra la globalización que nos enajena y nos arrincona. La universalidad no pasa por el desarraigo. De nuevo quieren que la postal, en todas sus formas, tape la realidad como si por taparla desapareciera. Andalucía está cansada de estar constantemente tapada y de que, como la luna, nunca se vea su cara oculta.

Viniste en este pueblo de Casares a contagiarnos tu humanidad, tu sentir andaluz, tu alegría de vivir, tu lucha y tu ilusión y puedo decirte, en un día como el de hoy, que la antorcha sigue viva, que muchas y muchos andaluces están contagiados y siguen las verdiblancas sendas que marcaste, sin desmayo, sin desfallecer, en tu honor y en el de tantas mujeres y hombres que nos precedieron, nuestros abuelos, nuestras abuelas que merecen que su trabajo, su esfuerzo, su lucha no hayan sido en vano.

Nos dejaste un escudo donde cabe la humanidad entera y en él dejaste claro que hay que ser por sí para poder ser para el mundo. Nos dejaste un himno, casi único en el mundo, que pide tierra y libertad y habla, al mismo tiempo de luz, de paz y de esperanza... de paz que este pueblo pacífico vuelve a pedir al mundo.

No, no podemos agachar la cabeza, ni volver la espalda, ni desentendernos del futuro de esta tierra, porque es el futuro de todos y todas los que vienen detrás y que necesitan que sea prometedor.

En este 28 F , no encuentro mejor lugar que Casares, que la puerta de tu casa, para decirte que queremos que estés orgulloso de nosotras y de nosotros, de tus vecinos y vecinas que han heredado tu pasión, tus ansias de cambio, tu revolución cultural, tu denuncia de las desigualdades y de las injusticias cometidas contra esta tierra andaluza a lo largo de tantos siglos.

Decías, hace 103 años, en aquel manifiesto de 1919, "Andalucía se verá también en la necesidad de vivir por sí; es decir, de procurar su propia vida y progreso, si no quiere ser vilipendiada más que lo fuera hasta ahora” ¿puede dudar alguien de que no son actuales tus palabras en este 28F?

Por aquí, por estos campos nos contabas que veías pasar el hambre jornalera y que te dolía su dolor, un dolor que corre por la memoria de nuestra sangre porque la sangre también tiene memoria.

Pensando en el hambre jornalera recuerdo una letra de mi padre, de su espectáculo “Andalucía Amarga” , que decía : “mi sangre va por los surcos empapando los terrones y el fruto de mi trabajo se lo llevan los señores”. Y, por mucho que esos señores cambien de forma, de cara y de cruz, son los que se siguen llevando el fruto del trabajo de los andaluces, el fruto que no se queda en la tierra ni en las manos de las mujeres y hombres que lo generan.

No estamos en el contexto del siglo pasado Blas, pero debajo del maquillaje es donde encontramos el verdadero rostro y lo que puede parecer, no es.
Por eso este día debe saber unir la alegría de la celebración con el deber de seguir trabajando por una Andalucía próspera. Y no me refiero sólo a lo material. Los andaluces no sabemos dejar el corazón y el alma atrás cuando hablamos de progreso. Y tu lo sabes bien.

Mañana tiene que seguir siendo 28F y tiene que seguir siendo 4 de diciembre si queremos construir Andalucía día a día, a pasito seguro y firme. No podemos dejar que las y los niños andaluces no sepan qué pasó ni qué representan aquellas fechas ni el por qué de nuestros símbolos, que los libros de texto no hablen de tí ni de Andalucía como corresponde a la verdad, no debemos dejar que nos roben la historia, que se la roben a nuestra gente, a nuestros jóvenes, ocultándola, manipulándola, cambiando su contundente objetivo. La educación y la cultura son pilares fundamentales sobre los que construir.

Mañana tiene que seguir siendo 28 F porque hay que seguir sembrando el trigo de la memoria, la consciencia y la dignidad, porque tenemos que seguir siendo jornaleras y jornaleros de tus campos que pisamos hoy con alegría y con ilusión pero también con el coraje necesario para denunciar los atropellos actuales contra esta tierra y de no pocos hemos estado siendo testigos en democracia.

Defendías el valor de la cultura y es la cultura lo que nos da las alas necesarias para no perder el vuelo, para no perdernos en un cielo sin estrellas que señalen el Sur. Y en este 28 F hay que volver a recordar que la cultura es la mejor arma para combatir la oscuridad y la desorientación y recuperar la identidad, esa que aún no está perdida en el inconsciente colectivo de este pueblo andaluz.

Nos decías refiriéndote a las particularidades de la cultura andaluza, que nuestro estilo "era tan diferente del resto peninsular, que bien pudiera parecer cierto el dicho de Ganivet: en España, hay dos naciones, una al Norte, España; otra al Sur, Andalucía” o que “Tartesos se eleva por su cultura propia espiritual y representa un caso único en la Historia de Occidente".

Y hoy, seguimos compartiendo tu idea de cultura como arma transformadora, de cultura como criatura viva, de manifestación libre, de arte sin dueño.

Por ello, hay que construir un nuevo paradigma con la cultura siempre en una de las dos manos y tenemos que rescatar del manejo inmovilista que hacen de tu obra y de tu vida minorías intelectuales, para las que eres sólo un tema de estudio o cuando mucho un frustrado pasado con símbolos.

Nuestros símbolos no son piezas de museo, que se enteren todos lo que en eso quieren convertirlos, en piezas de museo sin vida, sin voz y hay que rescatarlos para que nunca pierdan ni su mensaje ni su contenido. Nuestro himno, nuestro escudo y nuestra abonaida, símbolos nuestros, tuyos, para recordarnos quienes somos. También el 4D y el 28F son símbolos que hay que rescatar como símbolos vivos y no dejar que se conviertan en una pintura de bandera vacía de contenido en la cara de nuestras niñas y niños mientras toman en los colegios un desayuno de pan con aceite sin memoria. El 1 de Marzo desaparecerán del mapa en los libros de textos, robando a nuestros hijos e hijas el derecho a la verdad en la educación.

Por eso hoy, enarbolamos con orgullo y con coraje tu bandera, nuestra bandera, nuestra arbonaida, en este 28F, aquella que tu pensaste para este pueblo y que ahora tenemos en nuestras manos. La arbonaida, la blanca y verde, la que supimos sacar por miles a las ventanas, a los balcones, a las carreteras, a las plazas y que usurparon para guardarla en los baúles de la desintegración ideológica.

En este 28F y durante todo el año hay que abrir y sacar tu palabra de esos baúles donde está secuestrada, donde no da fruto, donde se ahoga, para lanzarla a la calle, a los campos, a las fábricas, a los institutos, a los colegios, a las escuelas de arte, a las universidades, a los teatros, a los cines, a la televisión, a las redes... para que germine, que fructifique, que crezca y que nos llene de esperanza y confianza en nosotras mismas. Esperanza en una Andalucía nuestra, rica en cultura, en humanidad, en solidaridad, en sueños, en ética, en utopías, una Andalucía dueña de su presente y su futuro. Una Andalucía sin complejos porque sabemos que pertenecemos a un pueblo grande, milenario, jondo, singular.

Quiero que sepas que no vamos a desfallecer en este camino, que vamos a transitarlo día a día, que es nuestro compromiso que renovamos hoy, que en todo aquello que hagamos estará tu voz, no importa lo pequeño o lo grande, porque nada es pequeño ni grande en este camino, todo importa, todo suma, todo es necesario.

Estamos vivos, Andalucía no está sola y cada vez seremos más los que nos pasemos la antorcha en esta carrera de relevos, como ahora tenemos la que tu le pasaste a nuestros padres y madres y ellos a nosotros porque tu palabra es capaz de abrirse entre muros de cemento y hormigón.

Arrecia el temporal, Blas, viene con fuerza arrolladora, sin escrúpulos y sin conciencia, sin humanidad y sin corazón, pero vamos a seguir resistiendo porque tenemos raíces donde agarrarnos para que no nos lleve, porque seguimos escuchando tu grito sobrecogedor resonando por las paredes blancas de cal de los pueblos andaluces, por los barrios obreros de las ciudades, por los pasillos de las universidades, ese grito no nos lo pueden robar porque está custodiado por los latidos de nuestro corazones y el amor de nuestras almas.

No Blas, decías bien: la causa de los pueblos no prescriben y la del pueblo andaluz no prescribirá mientras una sola persona siga teniendo el coraje y la valentía de recordar y lanzar al aire tu grito y que suene por estas montañas, los campos, los mares, los valles andaluces y se cuele por cada una de las puertas y ventanas de nuestras casas, tu grito liberador que será siempre el nuestro en este 28F y en todos los venideros:

VIVA ANDALUCÍA LIBRE!!

26 febrero 2021

El castellano : modalidad lingüística del andaluz

En estos días que preceden al 28F y con algunos debates en la mesa en torno al andaluz y al acento -sin cerveza- quizás, en vez de pronunciar ese vacío de contenido “orgullosos/as de ser andaluces/as, que puede decirlo cualquiera como frase hecha, sería más interesante investigar, leer, aprender, conocer y poner en valor muchas publicaciones en torno al andaluz como lengua criolla y que se comenzara a llenar de contenido nuestra identidad huyendo de lugares comunes y frases hechas.

 

Y atrevernos a plantar debates, por mucho revuelo o estupor que causen o por mucho que puedan ser criticados o ridiculizados a lo que estamos más que acostumbradas. 


Y en este orden de cosas, yo me pregunto: ¿por qué no es el castellano una modalidad lingüística del andaluz y no al contrario? 

Y me lo pregunto por razones concretas. 

 

Los castellanos conquistaron, vencieron por las armas pero no vencieron culturalmente como pretendían, entre otras cosas, porque la cultura que en aquellos momentos poseían los conquistados eran mucho mayor y mas rica que la de los conquistadores castellanos, que, por la fuerza, sometieron a nuestros antepasados andalusíes a una aculturación evidente pero ni en tiempo – tres siglos mas- ni en sabiduría puede equipararse aquel territorio andaluz – que aún no era denominado Andalucía- con lo que traían los castellanos y otros reinos del Norte : 500 años, no sólo frente a 800 de Al Andalus, sino frente a miles anteriores de cultura autóctona mantenida bajo diferentes dominaciones.  Fundamentalmente, durante los ocho siglos de presencia musulmana se puede decir, y así lo afirman muchos académicos, que se forjó un habla criolla riquísima y singular. Es lógico pensar, que la influencia de una mayor cultura y unas peculiaridades muy arraigadas en el territorio de lo que hoy es Andalucía pudieron ejercer una influencia importante en los vencedores, más allá de que estos impusieran a golpe de leyes y pragmáticas su lengua, su cultura y su religión. Y, como vencedores, intentaron borrar, sin conseguirlo, muchísimos rasgos propios. 

El andaluz, en su origen podemos decir que es una lengua criolla aljamiada-mozárabe-castellana, por tanto no puede considerarse dialecto del castellano.

Hay aún mucho que decir, mucho que descubrir y que investigar pero creo que cada vez hay menos dudas sobre que el andaluz es una lengua criolla, por tanto lengua propia de Andalucía, como afirman muchos componentes de la Junta de Escritores en Andaluz y otros académicos, porque combina rasgos fonéticos, morfo-sintácticos de la aljamía, con una base léxica esencialmente castellana, salpicada con otras voces léxicas del mozárabe conteniendo, además, palabras que no tienen correspondencia en castellano. 

 

El andaluz es una lengua materna, vehicular de Andalucía. 

 

Y hoy, tan cerquita de ese 28F, día oficial de Andalucía, he amanecido pensando ¿No será que es el castellano una modalidad lingüística del andaluz y no al contrario? 



 

 

 

03 diciembre 2020

 


2020

4D: UNA PATRIA EN LA CONCIENCIA

 

Quizás nacemos ya con ella y con todo un bagaje inexplicable de eternos retornos que no pueden descifrarse ni entenderse con los habituales códigos que manejamos. No lo sé, no me he dedicado a buscar explicación porque tampoco me preocupa poder o no explicarlo. No tengo que darle cuentas a nadie, ni justificar nada. 

Soy hija de un pueblo herido y siento su herida como herida propia, su dolor, como propio dolor. Una herida que parece no cerrar, que supura por los costados, desangrándose lentamente siglo tras siglo. Y, sin embargo, sigo presintiendo que hay un pueblo capaz de curarla, un pueblo en el que sigo depositando esperanzas y en el que sigo confiando contra vientos, huracanes y mareas que intentan arrasar cualquier covencimiento.

Hace 43 años, poquísimos comparados con la inmensidad del tiempo, que, a contracorriente, mi pueblo, mi gente, mi arbonaida llenaron las calles y el aire andaluz con un grito de esperanza, de liberación, de dignidad, de compromiso. Y en aquellas calles, en aquellos gritos y en aquellas arbonaidas habitaban, juntos, pasado, presente y futuro mientras generaciones muy anteriores nos miraban expectantes desde sus atalayas inmateriales. 

Desde entonces fueron naciendo y creciendo hasta hacerse adultas las desilusiones, fueron disipándose los gritos y las arbonaidas, aquellas que florecían en cada balcón, en cada ventana y que como las golondrinas anunciaban una nueva primavera de amapolas, trigos y tierra sin amos, iban quedando huérfanas de contenido, del significado de los símbolos, para ondear sin mensaje, yermas, en oficiales y estériles mástiles. Muchas veces, cuando las miro, me evocan a esos sueños en los que gritamos angustiados pero nos sale la voz y nadie nos oye 

 

43 años desde aquel 4 de Diciembre de 1977 y aún y a pesar de que las maniobras de desarticulación de la conciencia andaluza desde el poder andaluz y estatal y desde otros poderes no sólo políticos, dieron sus frutos, a pesar que las hijas y los hijos de esta tierra deambulan entre las tinieblas del desprecio lingüístico , de las largas colas en las puertas de las oficinas de desempleo, de los laberínticos formularios de ayudas mínimas para salir a la superficie desde las oscuridades de los pozos sin fondo, de los requisitos para parados de larga duración, de las de los comedores públicos, de la del tópico y la suplantación de la identidad, de la de la indigna dependencia económica de una tierra rica, de la reforma agraria pendiente y urgente, de la de la nueva emigración de su gente joven, de la de la carencia de estructuras de comunicación que impide un necesario desarrollo,  de la falta de industrialización, del sometimiento al centralismo, de la aculturación y la globalización enajenantes, viviendo una realidad que visten de lunares y volantes en ferias y romerías  - cantando la pena, la pena se olvida-  ajenos al propio poder, a la historia propia, indiferentes y muchas veces enemigos de sí mismos… a pesar de todo , vislumbrando entre esas tinieblas, yo sigo creyendo en mi pueblo, sigo creyendo en una Andalucía viva y con una infinita fuerza interior de la que, posiblemente, no es consciente pero que no tengo ninguna duda que habita entre nosotros y nos hace, como al ave fénix, renacer de nuestras cenizas y construir, una y otra vez, sin abatimiento, nuestras propias herramientas para superar las adversidades y salir de nuevo a la calle, con nuestros gritos de liberación y esperanzas, nuestra dignidad, nuestros compromisos y nuestras arbonaidas que , como en esos carnavales gaditanos, no cesan de afirmar que “verde y blanca es nuestra sangre” . 

 

Puede que se trate de una cuestión de la poderosa fe, pero tengo fe en mi pueblo andaluz, en la capacidad de sus gentes, en la valentía de sus luchas, en la bendita forma de celebrar la vida por encima de las dificultades. Sí, soy hija de un pueblo herido pero también soy hija de un pueblo que emana luz y proyecta su generosa alma al resto de la humanidad.

 

 43 años después, en este 4 de Diciembre de 2020 - año singular- la fe , el amor y la esperanza en este pueblo y en su soberanía, tiene que volver a reescribirse con una clara afirmación :  la de que somos capaces de volver unidos a demostrar que Andalucía, el pueblo andaluz, es un sujeto político y que no está dispuesta a permanecer muda mientras hablan todas y todos los demás, que no quiere vivir de migajas centralistas ni de obediencia a quienes ni la miran ignorando conscientemente su existencia pero que saben maquiavélicamente disfrazarse de verde y blanco cuando llega el mezquino mercadeo de las urnas. 

 

Este 4D no debe, no puede ser uno más en el que conmemoración atomizada de quienes lo consideramos Día Nacional de Andalucía, lo celebramos y reivindicamos  mientras la mayoría -entre la que se encuentran las y los jóvenes andaluces- ni siquiera sabe ya qué pasó hace 43 años.  No puede repetirse. Que el 2020 se vaya con todos sus males a cuesta. Todos – que no han sido pocos- y consigamos la sanación que , indudablemente, unidas y unidos nos llegará antes y nos hará más fuertes. 

 

Hay amores y llamas que no se apagan nunca, que perviven en ese eterno retorno del que hablaba, que son indestructibles porque están en lugares escondidos a donde los GPS nunca conseguirán llegar.  Aunque me tomen por loca, afirmo que la soberanía de este pueblo está en marcha, que las antorchas siguen encendidas y que, de nuevo, vamos a intentarlo, enarbolando nuestra arbonaida con toda su carga simbólica en la que siguen vivos los ecos de los siglos y de quienes, antes que nosotros, la enarbolaron de todas las formas posibles.

 

Y volverán los trigos, los campos abiertos y sembrados de esperanza, las amapolas, la altivez de los aceituneros, el digno sudor de la Andalucía trabajadora, la poesía, la música, el teatro, el cine, la danza, el flamenco, la pintura, la escultura… y oiremos que oyen otros oídos, y veremos que miran otros ojos junto a los nuestros y sabremos - como decía el poeta- que se nos une el pálpito de otra sangre y volverán los sueños y el duende a decir que no estamos solos, a defender y a posicionarse al lado de esta tierra que los necesita y a seguir apostando por un futuro distinto con diseño propio porque todavía nos queda, sin lugar a dudas – que no lo dude nadie- una patria en la conciencia. 


¡Viva Andalucía Libre y Soberana!